Entrevistas

 

VIVENCIAS DE LA ORTODOXIA. Entrevista N°04
 
 
 
 
Hola Rodrigo, un gusto conversar contigo. Antes que nada ¿Te podrías presentar a los lectores de la página de la Iglesia San Siluán?
Buenos días. Mi nombre es Rodrigo Eduardo Farias Olivá, tengo 42 años, nací en Antofagasta y llegue a Concepción el 2014 con mi esposa que es penquista y mis 2 hijos que nacieron en Antofagasta. Gran parte de mi familia está en el norte de Chile, repartidos entre Antofagasta y Copiapó y soy el que está más lejos del norte. Mi padre vive en Antofagasta y mi mamá en Copiapó, mis hermanos están todos en Antofagasta.
Estudié psicología en el norte, titulándome el año 2001 como Psicólogo y especializándome en la psicología organizacional, además gracias a Dios pude estudiar postítulos y postgrados fuera del país. Desde que salí de la universidad me dediqué a trabajar en la industria minera, hasta que me vine más al sur, donde dejé la minería por la manufactura. Trabajo actualmente en una empresa industrial y he podido desempeñar tanto cargos locales como en la región Latinoamérica.
Conocí a mi esposa Pamela en el año 2000, en el primer encuentro juvenil de Fearab Chile y nos casamos el año 2007, vivimos en Antofagasta hasta inicios del 2014, donde nos mudamos a Concepción, por razones laborales, más que personales Por supuesto ayudaba mucho a tomar la decisión que Pamela fuera penquista y tuviera una red más amplia de apoyo en Concepción. Fue importante para nosotros poder cambiar de aires y tener el tiempo necesario para la familia ya que el trabajo en la minería siempre lleva consigo sistema de turnos, los cuales dificultan la conciliación de la vida familiar, personal y laboral.
Encontramos además que Concepción era un buen lugar para criar a nuestros hijos por varias razones, entre las cuales destaco la salud, colegios y calidad de vida.
¿De qué forma llegaste a la Iglesia Ortodoxa?
Hace mucho tiempo, no está ligado con Concepción particularmente, los ortodoxos en nuestro país pueden tener diversos orígenes, algunos son conversos y otros lo son por tradición familiar. Yo diría que estamos en el medio. Supimos desde niños la conexión de la iglesia ortodoxa y el arabismo, siendo siempre una aspiración y un pensamiento presente.
Aunque por distintas circunstancias no pudimos hacernos parte de ella, principalmente porque en Antofagasta donde nací y comenzamos la familia, no existe iglesia ortodoxa, salvo algunos oficios efectuados por la colectividad helénica quienes llevan un sacerdote ortodoxo para algunas festividades, valoro mucho la iniciativa de ellos, todos muy amigos de nuestra familia y de los cuales sabemos que quieren comenzar con una iglesia formal prontamente.
Nosotros teníamos varios amigos ortodoxos entre ellos nuestro compadre George (padrino de Nicolás) en la ciudad de Iquique, su padre a quien recuerdo con profundo cariño era palestino y un ortodoxo muy devoto.
A medida que pasaba el tiempo con más ansias se forjaba la idea de seguir los preceptos de la ortodoxia y principalmente Pamela y yo de crismarnos para cumplir con la plenitud de los sacramentos hasta esperar el matrimonio. Así por fin poder profesar la fe que era nuestra desde los orígenes. Finalmente, y aprovechando el bautismo del primer hijo de George aprovechamos de crismarnos con el Padre Jorge Suez, quien no escatimó siempre voluntad de ir a repartir sacramentos al norte de Chile.
Pudimos entonces en cada sacramento familiar, invitar al padre Jorge para que estuviera con nosotros, hiciera alguna liturgia o bien impartiera algún sacramento a nuestros hijos. Es así como pudimos bautizar en rito bizantino a nuestros dos primeros hijos. El año 2014 cuando nos vinimos a Concepción teníamos que bautizar a Cristóbal, nuestro tercer hijo y nos enteramos que existía un padre ortodoxo en esta ciudad, no la pensamos dos veces y Pamela contacto al padre Alex Aedo.
Un dato interesante respecto a los recuerdos de la vivencia de nuestros sacramentos y la de nuestros hijos en Antofagasta, es que a diferencia de la situación en Iquique; en que nuestro compadre George pudo gestionar de forma satisfactoria el bautismo de sus hijos en templos católicos romanos, tuvimos mala suerte pues nunca pudimos conseguir alguna iglesia católica romana para bautizar a nuestros hijos, así que sin pensarlo dos veces terminamos bautizando a los dos primeros Nicolás y Gabriel en un restaurant, siempre se lo contamos para indicarles que si uno quiere vivir la fe verdadera, lo hace a cualquier esfuerzo.
A fin de cuentas, en Concepción conocí al Padre Alex quien bautizó a Cristóbal. A partir de ese momento nos sumamos a la Iglesia. Ya desde hace mucho tiempo me gustaba el canto litúrgico Bizantino (por supuesto del eslavo sabía muy poco) por lo que seguía al igual que todos los troparios usando el libro de la iglesia. ¡El Padre Alex me invitó a participar del coro y yo dije… bueno altiro! Jaja.
Fue así como fuimos haciéndonos parte en los servicios litúrgicos y en la vida de la Iglesia. Haciendo cada vez más firme esta hermosa Fe ortodoxa en nuestra familia.
¿Qué ha significado en tu vida ser el Starostas de la Iglesia San Siluan del Monte Athos?
Esto comenzó y se fue desarrollando de forma natural, en realidad nunca busqué liderar o tener mayor protagonismo en nada. Pero cuando me involucró y participo, lo hago plenamente y no a medias. Me di cuenta que quería dejar un legado y que principalmente quería que mis hijos tuvieran su iglesia, el proceso de construcción en San Siluán iba avanzando pero no al paso que yo consideraba oportuno.
El Padre nos había contado a cerca de los proyectos de construcción del templo cuando hablamos del bautismo de mi hijo Cristobal, pero aún no había nada concreto. Cuando me di cuenta de que el proyecto estaba un poco más estancado me dije que si Dios me había puesto acá, entonces recordando la parábola de los talentos debía participar para ayudar a la labor de Dios.
Cada vez que íbamos a la iglesia nos sentíamos llenos y plenos espiritualmente, entonces nuestro amor por la iglesia y sus proyectos fue creciendo. Me di cuenta de que si las cosas seguían como estaban no avanzarían y comenzamos a movernos. Tocamos muchas puertas y hablamos con muchas personas que se fueron interesando en este proyecto de fe.
A nivel personal pude hablar con amigos con los que estaba involucrado a causa Palestina (ortodoxa desde su génesis), formé el Dabke de concepción (un baile tradicional Árabe), les hablé a mis compañeros acerca de nuestra Iglesia, de su antigüedad, de la íntima relación que guarda con nuestra cultura árabe y Palestina en particular, así se formó un genuino interés, que fue sumando a más personas a nuestra actual comunidad. En ese tiempo se integraron Scandar, Rodrigo Abedrapo, Oscar y Alma entre otros. Y de otros ámbitos muy variados se fueron sumando personas que se hicieron parte de la comunidad y generosamente donaron recursos y tiempo para el crecimiento de esta obra de Dios. En poco tiempo se logró hacer un grupo estable y el Padre nos propuso instaurar el consejo parroquial.
Así hicimos el primer bingo y vimos como la mano de Dios nos acompañó en el proceso de construcción de la Iglesia y nos ha acompañado hasta el día de hoy. Hubo una suma de voluntades que fue construyendo la iglesia y sigue siendo esta suma de voluntades la que la sostiene. Con cada donación y cada esfuerzo que las familias e individuos entregan por esta misión.
En este contexto un día el Padre Alex me propuso ser el Starostas de la Iglesia. Un cargo ejecutivo en la iglesia que consiste en ser representante legal y hombre fuerte en la Iglesia. Yo accedí a hacer este juramento con mucho gusto, más allá de títulos o nombres (de los cuales mis compañeritos de la iglesia gustan de bromear) era la oportunidad de devolver al Señor, todo lo bueno que me ha dado en la vida.
Para mí la responsabilidad por la Iglesia significa una continuidad en el trabajo que de mi corazón nace hacer para hacer Iglesia, no es un motivo para ensoberbecerme sino para seguir entregando mi servicio a la comunidad que amo. Nace de una motivación en mi que es la de que ningún ortodoxo sea privado de vivir su fe de forma integral en la ciudad en que vive y si Dios los permitiera en todas las ciudades. Que ninguno se vea obligado a recibir los sacramentos en un lugar inadecuado o que por circunstancias situacionales deba recibir sacramentos de una fe distinta a la que profesa, como me sucedió a mi al casarme con mi esposa Pamela según el Rito Latino por no disponer de un templo en que realizar mi matrimonio, nuestra coronación, según nuestra identidad religiosa.
Mi deseo es y fue desde el comienzo que exista una Iglesia bien formada y una comunidad eclesial en que todo el que lo necesite pueda llevar a cabo su fe.
¿Qué razones son las que te han mantenido firme en esta convicción?
Esta pregunta es un poco complicada de responder. Podría decir que es porque la ortodoxa es la Iglesia original, la que tiene las enseñanzas tradicionales que Cristo entregó a sus apóstoles y ellos al resto de la Iglesia. Tengo la plena convicción de que esta es la Iglesia verdadera. Mi parte racional me también dice que debo seguir lo mas puro, lo que no ha sido formado artificiosamente por dogmas de hombres, sino lo que Dios mismo instituyó.
Aunque para ser sincero lo que me mantiene aquí es algo que va más allá de lo racional. Cada Pascua por ejemplo es una renovación para mi vida, una instancia transformadora. Yo atribuyo esto netamente al Espíritu Santo, porque, aunque hayan a veces desavenencias de índole humano por cosas de organizacionales (esto es que siempre en los grupos que dirigen alguna comunidad ocurren desavenencias) hay algo sobrenatural que nos ancla a la Iglesia y permite que todas estas cosas se superen.
Sin lugar a dudas creo que es el Espíritu de Dios el que hace esto en nosotros, en mi en particular y por supuesto en mis queridos amigos de Iglesia, que comparten roles en el consejo (Cristian, Marcela, Oscar, Alma, Ricardo, Mónica, Abed, etc)
¿En qué circunstancias has visto la gracia de Dios en tu vida?
En todo orden de cosas, la gracia de Dios nos acompaña día a día. Pero principalmente en la enfermedad. Mi hermano en particular estuvo super grave hace unos 2 atrás pues contrajo H1N1, terminando conectado a ventilador mecánico por varias semanas y con muy mal pronóstico. Dios estuvo siempre con nosotros, ÉL antes solía ser menos creyente de todos, pero ahora es notorio el cambio, uno va a su casa y puede ver íconos y una profunda devoción a los santos. Su hijo también nació muy prematuro de 5 meses y milagrosamente, ante todo pronóstico médico, hoy está bien, goza de buena salud y de una familia plena…
¿tú crees que esas cosas pasan por arte de magia? Por supuesto que no.
Siento que Dios ha contestado cada una de mis oraciones y la gracia ha estado siempre presente. A veces he pasado por cosas difíciles a causa de errores que uno comete y estas mismas situaciones han servido para que vea patentemente como Dios está presente con su gracia.
¿Qué alegrías y desafíos ha representado para ti el rol de ser esposo y padre en una familia ortodoxa?
Me gusta mucho esta pregunta. Creo firmemente que en nuestra iglesia están los valores mas bonitos y valiosos del mundo. Nosotros con Pamela somos fervientes en nuestra fe y estamos educando a nuestros hijos en este camino, el que consideramos el correcto y el verdadero.
Para nosotros es muy importante que nuestros hijos beban de esta fe desde sus primeros años por eso verdaderamente agradecemos el trabajo que Nicole está haciendo con las catequesis para los niños los días domingo, posterior a la liturgia. Esta instancia ha permitido que en nuestra casa se retomen las conversaciones en torno a la fe, a las Sagradas Escrituras, etc. Y por supuesto, esperen con ansias el “no te pierdas la catequesis cada domingo”, gracias, Nicole enormemente por este gran esfuerzo.
Es muy lindo poder ver como nuestros hijos van adquiriendo el hábito de la oración. Cada uno por la noche va a su rincón de oración donde prende una vela y reza a Dios. Esto con Pamela nos alegra y nos hace pensar que no lo estamos haciendo tan mal.
Vemos como ellos acuden a Dios en los momentos difíciles de su niñez. Por ejemplo, un día nuestro hijo Nicolás perdió la cuenta de usuario de su juego favorito. Cuando vino a nosotros a contarnos con tristeza lo que le había ocurrido, le dijimos que orara a Dios y que pidiera la intercesión de San Charbel que es un Santo del Líbano al que nuestra familia es especialmente devota.
Así fue que el acudió a su rincón y allí prendió una vela para entregar su oración. Con alegría nos contó al siguiente día que había recuperado su cuenta. ¿Pasó por casualidad? No lo sé, prefiero creer que el se contactó con su ángel y elevó esa oración como incienso hacia el cielo, tal como lo dice el salmo 141.
Así vemos crecer la fe de nuestros hijos. Desde pequeños se la hemos transmitido, verán ellos cuando sean mayores si persisten en ella o no, aunque creemos que ellos se mantendrán en el camino que les hemos enseñado.
¿Qué palabras te gustaría dejar a nuestros lectores?
Me gustaría decir esto principalmente a los miembros de nuestra Iglesia.
Que nos atrevamos a compartir nuestra fe, a invitar, a hacer misión. Cada uno de nosotros sabe la gran alegría que significa formar parte del cuerpo de la iglesia, esta es como un manto que nos cubre y nos anima, nos protege y nos da sentido… Yo no podría pensar ahora en no compartir la vida con mis amigos ortodoxos, los quiero profundamente, de hecho y más que en broma, ¡capaz que juntemos plata nos compremos un terreno y nos vayamos a pasar la vejez juntos... jaja!
Quiero decir (y quizás esta no sea la palabra adecuada) ¡Que no seamos egoístas! Nosotros sabemos cual es el gran tesoro que se nos ha dado y sería absurdo y contrario a nuestros valores, el no compartir este misterio de vida.
Invito a los lectores a acercarse a nuestra iglesia, que vivan una Pascua con nosotros y que sientan como el espíritu santo se muestra en toda su plenitud y renueva nuestra energía y fe cada año.
A todos nuestros más queridos miembros de la Iglesia, un abrazo enorme, sigamos pidiendo la gracia de Dios y la protección de nuestra madre pronta a escuchar. Estoy seguro de que anclados en esta roca de fe, podremos pasar tantas pruebas juntos, ninguno enfermará en tiempos de pandemia y podremos abrazarnos prontamente. Un abrazo grande para todos y todas.
-Crisóstomo Barria-

 

 

 


En esta parte de nuestro sitio web queremos publicar algunas entrevistas a hermanos nuestros que hoy están en Chile o en otros países y que son parte importante de nuestra iglesia. Su experiencia de vida y su testimonio de fe es algo que nos ayuda y anima.

Nuestra gratitud para nuestros entrevistados y nuestro reconocimiento a nuestro colaborador Crisóstomo (Hugo Barrías Cerpa) que con mucha dedicación y sutileza ha realizado las entrevistas que aquí publicamos.

 

PARA VER MÁS:  

Entrevista 01. Ps. Carolina Gonzalez Urrutia

Entrevista 02. Iconografista María José